Entrenamiento para Padres

si dominamos la técnica, no necesitamos la fuerza

INTRODUCCIÓN.

DISCIPLINA Y OBEDIENCIA.

INTERNALIZACIÓN DE LA OBEDIENCIA.

AUTOCONTROL VERSUS INTELIGENCIA.

AUTORIDAD VERSUS PERMISIVIDAD.

AUTORIDAD Y CONSECUENCIA.TÉCNICAS DE CRIANZA BÁSICAS.

INTRODUCCIÓN.

parentsEl entrenamiento para padres es una forma de adiestramiento complementaria o alternativa a la terapia. A través de esta enseñanza o adiestramiento los padres pueden prevenir o tratar problemas conductuales de sus propios hijos. Entre los temas tratados están los estilos de interacción entre padres e hijos, técnicas de vigilancia y seguimiento de la conducta del niño, refuerzo positivo (como la alabanza), tipos de castigo y formas de dar instrucciones, entre otros. (McMahon, 1991)”.

Lo anterior hace referencia a las técnicas de crianza cognitivo conductuales referidas brevemente al final de este documento (página 7), que para utilidad práctica de los padres resume formas específicas de entrenar la conducta de sus hijos. Sin embargo, creo que todo los padres sabemos que educar la conducta es sólo parte relevante de cómo criar a un ser tan amado como una hija o un hijo.El tema fundamental que deseo respetuosamente recordar a los padres que lean este documento es que todo fenómeno a abordar en la vida demanda un apronte desde las cualidades de tal fenómeno. Por lo tanto, nuestros hijos requieren que se les trate de acuerdo a QUIÉNES SON y ello alude directamente a recordar QUIÉNES SOMOS, en toda la complejidad maravillosa de un ser humano, promesa de un potencial ilimitado a cumplise a través de nuestros descendientes. He ahí la belleza de la crianza y la responsabilidad asociada al enseñar a nuestros hijos, proceso-espejo de nuestro propio desarrollo personal, como padres e individuos integrales.

Para efectos prácticos, definiré al ser humano en cuanto ser ambiental, biológico, psicosocial y espiritual. Y como dije antes y explicaré en este documento, entrenar la conducta de los niños es de gran utilidad y les permitirá internalizar a los niños la obediencia a sus padres como obediencia a sí mismos para facilitar que elijan de adultos controlarse y ser más fieles a sus propias decisiones, pero es sólo una parte de la verdadera educación de una hija o hijo. Desde el principio y más a medida que crecen es necesaria la “visión” del potencial de nuestros hijos, la confianza en su naturaleza extraordinaria como seres humanos capaces de realizar cualquier proeza del espíritu humano que otros hayan realizado en el pasado.Es necesario ver al roble en la semilla, sentir al gigante en el bebé, intuir la sabiduría a lograr en la ignorancia temporal del infante, la nobleza y valentía futura en la confusión y miedo actual del infante. Ver el POTENCIAL y creer en él es un proceso gratificante, saber de él comienza en nuestra elección. Y este saber sólo es posible comunicarlo a nuestros hijos si lo sabemos en nosotros mismos. Si no hemos empezado antes el proceso del autodescubrimiento, podemos hacerlo hoy mismo. Como referencia general, puedo afirmar que el autodescubrimiento o conocerse a sí mismo es parte de una cadena natural de consecuencias.Cuando un ser se ama a sí mismo en equilibrio (amistad interior incondicional y autoestima), es natural que luego se acepte, se conozca, descubra su propósito vital y trabajando en ello cumpla su misión de vida. Tal persona sabrá intuitivamente cómo hablar a sus hijos, cómo corregir el acto y no al actor y vivir una vida parental más eficiente, feliz y con mucho menos estrés y así más bienestar para todos. Tal proceso de CAMBIO PERSONAL es el terreno de cultivo más propicio para crear padres liberadores del magnífico potencial de sus hijos.

father-sonEsto es lo esencial que sugiero recuerden y teniendo esto presente, les invito a revisar las técnicas de crianza conductuales como una pequeña parte de gran utilidad en el entrenamiento de conductas sociales de los niños. Ahora, surge la pregunta: ¿debemos entrenar todas las conductas de los niños? Y la respuesta obvia es: por supuesto que no. Es fundamental no hacerlo y sólo entrenar conductas sociales deseables para evitar que los niños sufran por rechazo o desadaptación. Sobre-dirigir, criar autoritariamente, es ahogar la confianza del niño en sí mismo y todo su potencial creativo para elaborar sus propias soluciones a los problemas que surjan en sus vidas, sin nombrar el resentimiento que actúa como un lastre alimentador de la victimizacion que les aleja de la responsabilidad. El motivo de porqué no ordenar (dictaminar) todo lo que hagan lo niños es porque eso no es crianza, sino dictadura y un autoritarismo y manipulación encubiertos a través del condicionamiento. De forma opuesta, criar sin entrenar el autocontrol de los niños, permisivamente, es como pretender hacer el mejor auto y no ponerle frenos, condenándolo a estrellarse o volcarse en una curva repentina.

Es fundamental entrenar obediencia pero limitarnos a dar instrucciones sólo en casos muy puntuales.La meta y el trabajo diario es confiar en nuestros hijos y guiarlos para que confíen en sí mismos y lleguen a las respuestas por sí mismos, a través del modelo de los diferentes aspectos de nuestra experiencia: nuestra conducta, emociones armoniosas de confianza en nosotros mismo y disfrute del proceso de vivir, nuestras creencias positivas centradas en los logros y el aprendizaje y la profunda satisfacción de conocer nuestro propósito vital. Vivir como queremos que ellos vivan es DAR UN BUEN EJEMPLO.Mientras más grandes sean nuestros hijos, les asistiremos menos de forma directa y facilitaremos más la creación de soluciones para sus problemas por sí mismos, alentando la espontaneidad, la creatividad y la autonomía, todo en un trato profundamente amable y respetuoso de su percepción e intentos de solución, facilitando más que interviniendo, dando pistas y reforzando constantemente con palabras, actos y actitudes de profundo amor.

Para saber qué sugieren expertos en el área sobre cómo comunicarnos con nuestros hijos, aconsejo sobremanera que estudien el trabajo de Chick Moorman, en el bello método llamado Parent Talk (Cómo Hablar a los Hijos).

http://www.chickmoorman.com/PTsystem.html

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DISCIPLINA Y OBEDIENCIA.

Muchos padres consideran como importante la disciplina que entregan a sus hijos. Y la valorización de tal disciplina se realiza bajo conceptos de método, orden y a veces castigo.Me referiré a ella en esta reflexión desde la idea de método, puesto que si bien muchos padres reconocen que imponen reglas para que sus hijos no les causen problemas y los respeten hoy, es unánime el reconocimiento de los padres consultados al respecto sobre el hecho de que muchos de ellos disciplinan impulsivamente sin pensar en profundidad sobre las implicaciones o consecuencias de tal disciplina sobre las vidas adultas de sus hijos. De forma directa, en un ambiente de afecto, respeto y tolerancia por la etapa y contexto que atraviese la hija, hijo o menor criado, es de gran valor que la disciplina ejercida logre una obediencia armoniosa para todas las partes involucradas y sólo sobre un mínimo de acciones estrictamente necesarias asociadas a la seguridad y adaptación social, mas sin limitar el potencial creativo ni ahogar la sabiduría organísmica del infante. Por sabidría organísmica me refiero a aquella parte que sabe lo que es mejor para ella o él.

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INTERNALIZACIÓN DE LA OBEDIENCIA.

La obediencia es el objetivo de la disciplina. Idealmente si es ética y apropiada a la edad y contexto de la niña o niño. Lo que en palabras simples es que si el infante obedece a sus padres logrará finalmente obedecerse a sí mismo.Y la obediencia a sí mismo se produce debido a la internalización de tal proceso, donde el infante alcanza autonomía y responsabilidad progresiva.En concreto los padres ven cómo los niños siguen un proceso semejante: primero necesitan hacer cosas por sus hijos, luego ordenar a éstos que las hagan y finalmente observar con satisfacción cómo los niños las hacen por sí mismos. Y no me refiero sólo a ciertos hábitos repetitivos, sino a la voluntad ejercida ante las eventualidades cotidianas, donde el infante ha internalizado la obediencia y gracias a ello es capaz de decidir un curso de acción y obedecer a su propia decisión inicial a lo largo del proceso elegido.Por ejemplo, una niñase da cuenta de que su madre se ha torcido el tobillo y decide tender ella sola la ropa lavada cada día hasta que su madre se recupere.En otras palabras, utilizando una adecuada disciplina hacemos posible que los niños se disciplinen luego a sí mismos, eligiendo sus propias reglas sobre una base de análisis y decisión momento a momento de su vida (diagnóstico emergente idealmente bajo una base valórica elevada, siempre y cuando no hayamos inoculado en ellos un exceso de creencias limitantes sobre su capacidad de decidir).De manera que insisto: la obediencia a los padres llevará eventualmente al infante a ser obediente a sus propias decisiones.Este entrenamiento de la capacidad volitiva se llama autocontrol.

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AUTOCONTROL VERSUS INTELIGENCIA.

Por mucho tiempo se consideró como un factor predictivo del éxito y la felicidad adulta de los niños la inteligencia que estos pudieran puntear en los instrumentos de medición usados para tales fines. Sin embargo se ha comprobado en estudios de seguimiento a largo plazo que personas con una elevada inteligencia y un bajo nivel de autocontrol fracasan en muchas áreas de sus vidas.Y contrariamente, personas con inteligencias moderadas pero con un alto nivel de autocontrol tienen éxito en muchas áreas de sus vidas.Ejemplo de ello es el conocido experimento de la clase donde a los niños se les informa de un chocolate dentro de sus bancos de estudios y luego la profesora deja la sala durante unos minutos y al volver gran parte de los niños se comió el chocolate y sólo un pequeño grupo se abstuvo de hacerlo.En este caso no coincide el nivel de abstención con el nivel de inteligencia y al realizar un seguimiento a los niños durante algunas décadas se comprobó lo antes expuesto: la mayor relevancia del autocontrol sobre la inteligencia. No es la inteligencia elevada sino el autocontrol un mejor factor predictivo de éxito y felicidad futura en los infantes a nuestro cargo.

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AUTORIDAD VERSUS PERMISIVIDAD.

Los estilos autoritarios son aquellos con reglas excesivas, normas inflexibles y un trato directivo. Los estilos permisivos son aquellos carentes de reglas, normas demasiado flexibles y un trato que concede en exceso.Los estudios comparativos de estos estilos de crianza han llegado a la conclusión que tanto los estilos autoritarios como los permisivos generan rebeldía o descontrol, respectivamente. El punto medio nuevamente se instaura como aconsejable.

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AUTORIDAD Y CONSECUENCIA.

De gran importancia en la disciplina que ejercemos con nuestros hijos es recordar la falta de efectividad de la autoridad cuando carece de consecuencia.Esto queda claro en lenguaje popular al considerar si hacemos valer o no nuestra palabra.Muy al caso viene la frase bíblica: “Que tu sí sea sí y tu no, no”. Es una constante en los padres que consultan en terapia el reclamo contra sus hijos,de quienes dicen que hacen caso a la décima vez o que los molestan tanto cuando le niegan algo que terminan cediendo ante ellos para que no los molesten más.Lo sorprendente para los padres es la explicación de que sus hijos no son desobedientes, sino que ellos les han enseñado a obedecer a la décima vez, cuando alzan la voz de manera aguda y descontrolada, al permitir que su primera orden no fuera obedecida.Si un padre da una respuesta definitiva a su hijo y luego cambia de parecer, está simplemente demostrando que su respuesta nunca fue definitiva.Ser consecuente con nuestras decisiones es una necesidad personal extensible a la crianza.Si decimos a nuestros pequeños que hagan algo, ver que ellos no obedecen y no hacer nada es una conducta irresponsable de nuestra parte. Les estamos enseñando que nuestra palabra no tiene valor y que el incumplimiento no tiene consecuencias.Por el contrario, si te aseguras de que tus instrucciones se cumplan, condicionarás al niño a obedecer rápidamente, lo que ahorrará mucho tiempo, esfuerzo y garantizará que el niño internalice la obediencia y logre un elevado autocontrol a futuro.

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TÉCNICAS DE CRIANZA BÁSICAS.

Técnicas de Crianza Cognitivo Conductuales.

A continuación nombraremos algunas técnicas básicas (en sesión presencial se enseñan las técnicas específicas) para dar instrucciones y optimizar la crianza en general, que suelen enseñarse y guiarse apropiadamente durante la psicoterapia.

Como consejo general a los padres, es de gran utilidad confeccionar 3 listas:

  • Qué conductas deseables fortaleceremos en el infante (ej.: lavarse los dientes).
  • Qué refuerzos considera el infante altamente deseables (ej.: jugar play station).
  • Qué conductas indeseables debilitaremos en el infante (ej.: arrojar las cosas).

La primera lista son conductas a reforzar para aumentar su elección (conductas que deseamos que el niño aprenda porque personal y socialmente son beneficiosas para ella/él). La segunda lista (lo que al niño gusta hacer) son reforzantes que podemos utilizar para premiar la elección de las conductas de la primera lista. La tercera lista (conductas que no deseamos en el niño) son conductas que, de aparecer, retiraremos al niño el agrado de practicar aquello que tanto gusta de la segunda lista.Esto es un ejemplo de cómo de forma sencilla podemos ordenar tendencias conductuales en el infante para asitirle en su proceso de obedicencia de instrucciones.

  • ALABANZA ESPECÍFICA.
  • REFORZAMIENTO POSITIVO.
  • REFORZAMIENTO NEGATIVO.
  • GUIANZA MANUAL
  • CASTIGO.

Cristian Corrial – CEO Neuro Futura.

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