Déficit Atencional

entrenamiento cerebral en vez de medicamentos

deficit-atencionl1. Tratamiento con Entrenamiento Cerebral versus Drogas Infantiles.

2. Cómo Saber si mi Hijo puede tener Déficit Atencional.

3. Una Mirada Positiva.

4. Definición Clínica.

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Tratamiento con Entrenamiento Cerebral versus Drogas Infantiles.

 

child-neurofeedbackEl Tratamiento del Déficit Atencional propuesto por Neuro Futura consiste en:

  • Entrenamiento Cerebral del Niño: en vez de usar Drogas Infantiles (que causan daño renal y hepático a largo plazo, además de dependencia química, psicológica y limitación de los potenciales cerebrales y posibilidades vitales del niño a futuro – VER INVESTIGACIONES SOBRE EL DAÑO ORGÁNICO DEL RITALÍN). También de enorme utilidad si se desea dejar o disminuir las drogas en una transición controlada (junto al parecer del médico del niño, cotejado con una mejoría medible), a través de varias alternativas que varían en eficiencia y costo para comodidad de los Padres:

 

 

  • Control de Influencias Biológicas Relevantes: Dieta Alcalinizante, Mineralización, Hidratación Adecuada, Descartar Respuesta Alérgica a Carbohidratos complejos, etc.
  • Entrenamiento de los Padres -o quienes crían- en Técnicas de Crianza: Estilo de Crianza, Obediencia y Autonomía, Acto versus Actor, Técnicas Cognitivo Conductuales, entre otros.

Una investigación realizada en la Clínica para los Desórdenes de la Atención en USA, reveló que el entrenamiento cerebral neural (EEG biofedback, como el usado en Neuro Futura) es tan eficiente como el Ritalín.  Las implicaciones de estudios como éste son notables, puesto que dan una alternativa eficiente, no invasiva y sin dañar otras áreas del cerebro ni generar adicción o daño orgánico en los niños.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12557451

>>Arriba

2. Cómo Saber si mi Hijo tiene Déficit Atencional:

brain-atentional-deficit-2Si vemos que nuestros niños están constantemente en las nubes, distraídos y con dificultad para estar mucho rato haciendo lo mismo, es altamente posible que el niño padezca déficit atencional, y si además son muy inquietos, no paran nunca y les cuesta controlarse, puede que también padezcan de hiperactividad.

Ahora, todo niño sano puede pasar por períodos de distracción e impulsividad de forma reactiva a situaciones estresante de tipo:

  • ambientales (como temblores recientes o una mudanza),
  • biológicas (exceso de azúcar o frituras),
  • psicológica (respuesta emocional antes discusiones o sentirse amenazado por el ambiente escolar),
  • entre otros.

 

Si a pesar transcurrido un tiempo y haber cierta armonía en estos aspectos el niño persiste en su dificultad de atención e hiperactividad con dificultad de autocontrol, sin importar en qué lugar esté (hogar, escuela, casas de amigos), donde puede que haya dificultades para un sueño reparador y tendencias a las pataletas (berrinches), puede que estemos ante un DÉFICIT ATENCIONAL y ello requiere atención y cuidado especial.

Evaluar al niño, junto a entrevistas a los padres y profesores permitirán detectar tempranamente y lograr un tratamiento eficiente.  Pero insistimos en que la mayoría de los casos, los niños con tales síntomas, dan cuenta de un efecto, no una causa.  Generalmente el déficit atencional y la hiperactividad son un fruto, no una semilla.  Son un conjunto de síntomas asociados a una multicausalidad más profunda que requiere hacerse cargo y generalmente sólo queremos maquillar y ocultar el síntoma y no ir al origen de la “enfermedad”.   La enfermedad en este caso habla de muchos elementos que nada tienen que ver con el niño.

 

>>Arriba

 

 

3. Una Mirada Positiva:

 

GOOD-TEACHERNo olvido que hace años me tocó observar un curso donde dictaba clase una profesora normalista quien exudaba calma y amor por los pequeños en medio de un remolino de niños. Mi colega y yo -quienes visitábamos el colegio en un estudio- nos observamos y sonreímos asombrados. Esta profesora tenía verdadera vocación a simple vista. Con ella los niños se portaban dinámicos, bullentes de vida -sí, un poco desordenados- y ella sonreía y canalizaba ese aparente caos constante en actividades de aprendizaje y entusiasmo. Los niños la amaban y se sentían amados y elogiados honestamente, lograban excelentes logros de aprendizaje y por ende calificaciones positivas y ninguno mostraba una conducta disruptiva ni agresiva. Ella los definía como un curso entretenido e ideal. Y por su discurso y visión de la vida nos dimos cuenta de que ella había trabajado en sí misma y no sólo con los niños. Sin embargo nos tocó hablar con 2 profesoras relativamente jóvenes quienes definían por separado a este mismo curso como patológico y muy problemático. Y al observarles en clase pudimos constatar cómo el ambiente era tenso y los niños -así como nosotros- nos sentíamos incómodos constantemente y podíamos ver que esas profesoras deseaban más que los mismos niños salir cuanto antes. En privado, los niños nos dijeron que esa clase fue tranquila porque estábamos nosotros, pero que en general ellas eran mucho más impacientes y “gritonas” (lo constatamos en las grabaciones de los teléfonos celulares de los niños). En consecuencia, los niños respondían como ollas a presión que al ser comprimidos explotaban de cuando en cuando y terminaban castigados o en la oficina del inspector. Deseo agregar que estas 2 profesoras exigían a la profesora jefe que casi la mitad de los niños debían ir al neurólogo para que les dieran “algo” o al psicólogo para que “se hicieran ver” y así dejaran de molestar en clase… Y hago referencia a lo anterior sin deseo de generalizar, sino explicar muchos casos de presión a un sobre-diagnóstico y sobre-medicación asociada.

 

happy-familyLo mismo pasa con padres con quienes he hablado y que debido a trabajos flexibles todavía desayunan y cenan junto a sus niños y viven a un ritmo más humano (slow life). En estos casos incluso los niños más inquietos se sienten felices y se calman, “conectados” a su familia por tiempo de calidad empleado en ellos. Distinto es el caso donde los padres llegan a casa exhaustos luego de una larga jornada y un largo viaje, con el único deseo de comer y dormir. Los niños se sienten desvinculados y es natural que exploten con facilidad (en ese momento o al día siguiente en clase) al no sentirse contenidos, apoyados y muchos de ellos expresar (por el discurso o el dibujo diagnóstico) que se sienten rechazados y una molestia para sus padres.

Creo que esta comparación es evidente al revelar que existe un problema de fondo. Son niños distintos de lo que esperamos, pero nosotros también somos distintos de lo que ellos esperan. Y es posible entrenarnos, niños y adultos, para estar mejor.

Lo que antiguamente era un niño sano y enérgico, hoy es un problema -a mi parecer- por la falta de entrenamiento eficiente de los padres y el profesorado en:

  • técnicas de la enseñanza para distintos tipos de niño, en toda su neurodiversidad.
  • el desconocimiento de psicología conductual educativa y
  • falta de aplicación de neuro-tecnologías que ya están al alcance de las personas que lo deseen, y
  • técnicas de autocontrol y alivio emocional en un mundo adulto que vive al borde para lograr sus metas y que canaliza estrés constante hacia los niños debido a esto.

He ahí la importancia de reconsiderar la masiva demanda de los padres y especialmente el profesorado hacia los profesionales de la salud para que “droguemos” a sus niños y al aturdirlos químicamente “eliminar” el problema que es para ellos a corto plazo. Esto es limitar el potencial real de los niños y limitar nuestro potencial como sociedad que prefiere remojar una semilla en agua hirviendo para que no germine y se vea ordenada en la caja junto a las otras semillas. Demanda como solución ética cambiar nosotros como adultos para evolucionar juntos como familia y sociedad y elegir o crear instancias educativas eficaces y nobles ante tal realidad.

Los niños, definidos hoy bajo el rótulo limitante de déficit atencional, poseen características propias de los cazadores del pasado, verdaderos sustentadores de los clanes que hicieron posible la supervivencia de la Humanidad en tiempos difíciles de hambre y guerras tribales. Poseen las caractarísticas de los héroes del pasado, los libertadores, los exploradoradores, científicos osados en tiempos de oscurantismo, el ánimo incansable y también esa aparente distracción bullente de ideas imposibles de concebir para quien no es un soñador. Estos niños en su mayoría no son distintos a todas las mujeres y hombres llamados genios durante la historia, niños diferentes, problemáticos, con la mente en las estrellas… Será posible que queremos reprimir a quienes son diferentes y detener esa chispa que permite a la Humanidad crecer más allá de lo imaginado? Y no lo expreso fuera del ámbito oficial. Muchos médicos, psiquiatras y psicólogos nos estamos uniendo y rebelando contra la visión limitada del conglomerado hacia los niños, base de nuestros descendientes y promesa de un mundo mejor.

Todo es cuestión de cambiar la visión y entrenarnos para educarlos y criarlos de forma armoniosa. Y esto es posible. He entrenado a familias y profesores quienes logran que los niños respondan de forma mucho más armónica y obediente en lo necesario, pero sin perder la espontaneidad y alegría de un niño sano. Y respecto a aquellos casos más difíciles, existen alternativas mucho menos “duras” para asistirles a estar mejor. En todos estos casos, entrenar las ondas cerebrales de los niños, cambiar su bioquímica por un programa biológico específico y entrenar a los padres en técnicas psicológicas específicas y dar guías prácticas al profesorado, da el mejor resultado en nuestra experiencia.

En el mundo moderno es común olvidar la tendencia natural ante un mundo tecnificado y los seres humanos somos parte de la Naturaleza. Los niños no son una excepción a este alejarnos de lo natural por un ideal de consumo y competencia alienante, descuidando la calidad de las relaciones humanas. Y cuando sentimos que está mal que nuestros hijos nos compliquen al cuestionar el ideal del competir, es que nosotros estamos mal al olvidar el ideal del compartir y saber que otro tipo de sociedad es posible, una sociedad que favorezca el bienestar y un mundo más feliz.

Cristian Corrial – CEO de Neuro Futura.

>>Arriba

 


4. Definición Clínica:

Para quien desee consultar lo que se explica en los textos académicos:

“El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un síndrome conductual con bases neurobiológicas y un fuerte componente genético (1). Es un trastorno muy prevalente que, según estimaciones, afecta a entre un 5% y un 10% de la población infanto-juvenil,(2) (3) siendo unas 3 veces más frecuente en varones (2). No se han demostrado diferencias entre diversas áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. Representa entre el 20% y el 40% de las consultas en los servicios de psiquiatría infanto-juvenil”. (1)

“Se trata de un trastorno neurológico del comportamiento (4) caracterizado por distracción moderada a severa, períodos de atención breve, inquietud motora, inestabilidad emocional y conductas impulsivas. Tiene una muy alta respuesta al tratamiento, aunque se acompaña de altas tasas de comorbilidad psiquiátrica. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV): “Habitualmente, los síntomas empeoran en las situaciones que exigen una atención o un esfuerzo mental sostenidos o que carecen de atractivo o novedad intrínsecos (p. ej., escuchar al maestro en clase, hacer los deberes, escuchar o leer textos largos, o trabajar en tareas monótonas o repetitivas)”.

“Esta disfunción neurobiológica fue reconocida primero en la edad infantil. Sin embargo, en la medida en que fue mejor comprendida, se reconoció su carácter crónico, ya que persiste y se manifiesta más allá de la adolescencia. Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 60% y el 75% de los niños con TDAH continúa presentando los síntomas hasta la vida adulta” (5).

“Históricamente este trastorno ha recibido distintas caracterizaciones e innumerables denominaciones, lo que dificulta las consultas de la literatura especializada (ver cuadro). Cabe agregar que el acrónimo inglés ADHD (Attention-Deficit Hyperactivity Disorder) es ampliamente utilizado para referirse a este síndrome”.

 

 

 

>>Arriba